Elección en Cristo

La elección como propósito redentor: un pueblo “en Él”

¿Qué significa “elegidos” en el Nuevo Testamento?

La Escritura presenta la elección como un plan eterno centrado en Cristo: Dios decide salvar y adoptar un pueblo en su Hijo. La invitación del evangelio es real, pública y dirigida a todos; la participación en Cristo se recibe por la fe.

“Nos escogió en él antes de la fundación del mundo…” (Efesios 1:4)

Elección corporativa: un “nosotros” en Cristo

Efesios 1 habla en plural: Dios eligió un pueblo para ser santo y sin mancha, y ese pueblo existe “en Cristo”. La pregunta clave no es “¿quién fue decretado en secreto?”, sino “¿estás en el Hijo por la fe?”.

“En quien también vosotros… habiendo creído, fuisteis sellados…” (Efesios 1:13)

Israel y el propósito de Dios

Romanos 9–11 muestra que Dios es fiel a su promesa y que su propósito avanza sin injusticia: el problema no es falta de poder en Dios, sino incredulidad humana. La misericordia de Dios se ofrece y se recibe en el marco de su pacto.

“Porque no todos los que descienden de Israel son Israel…” (Romanos 9:6)

Idea fuerza

Dios elige un pueblo en Cristo; la fe une al pecador con Cristo. La elección no destruye el llamado universal, sino que lo fundamenta: hay un Salvador real, un evangelio verdadero y una salvación ofrecida con sinceridad.

¿En qué Consiste la Doctrina de la Elección en Cristo?

La doctrina de la elección "en Cristo" establece que la salvación individual es un decreto soberano de Dios, fundamentado en Su presciencia y centrada totalmente en la obra de Jesucristo. La Fundamentación Cristocéntrica ("En Cristo") Esta perspectiva considera a Jesucristo como el punto central y el fundamento de la predestinación y la elección.

El Decreto Central en Cristo: El primer decreto absoluto de Dios, concerniente a la salvación del hombre pecador, es la designación de Su Hijo Jesucristo como Mediador, Redentor, Salvador, Sacerdote y Rey. Por medio de Su obediencia y muerte, Cristo obtendría la salvación perdida y la comunicaría por Su propia virtud. Este acto de designación es fundamental y precede en el orden lógico a todos los demás decretos divinos relacionados con la salvación.

Elección en el Elegido: La elección de los creyentes se realiza "en Cristo". Esto significa que Cristo es la condición fundamental para que las personas sean salvas. Las personas se convierten en aceptas a Dios "en el Amado", y la elección y predestinación se aplican a aquellos que están unidos a Cristo por medio de la fe.

El Propósito de la Predestinación: El propósito final de la predestinación, para aquellos que son elegidos en Cristo, se centra en ser hechos conforme a la imagen de Cristo, ser adoptados como hijos por Jesucristo, y ser coherederos con Él. La Naturaleza Condicional (Basada en la Presciencia)

La Fe como Condición: Dios decretó recibir en favor a aquellos que se arrepienten y creen. Esta fe es la única condición para la salvación. La elección es entendida como el acto de Dios de escoger a aquellos que Él sabe, en Su presciencia, que responderán en fe a Su gracia.

Presciencia Divina: La elección individual se fundamenta en la presciencia de Dios, por la cual Él conoció desde toda la eternidad quiénes creerían por medio de Su gracia y perseverarían. Esta presciencia no es determinante o causal. El hecho de que Dios conozca de antemano el futuro no hace que las acciones libres sean inevitables.

La Gracia como Habilitación: Aunque la fe es la condición, se entiende que la fe misma es imposible sin una gracia divina que la habilite. Esta gracia que precede a la decisión humana restaura en la voluntad la capacidad para responder al llamado divino.

Reflexión sobre el Carácter de Dios Amor Universal y Justicia: Creemos que una elección basada en la respuesta de fe a una gracia universal es coherente con la naturaleza de un Dios justo y amoroso que quiere que todos los hombres sean salvos.

La Universalidad del Sacrificio: El sacrificio de Cristo se ve como suficiente para salvar a todos, extendiendo la misericordia a toda la humanidad. La redención es universal en su provisión, aunque condicional en su aplicación al individuo.

Libertad y Relación Genuina: Una elección que responde a la fe es necesaria para una relación genuina con Dios, basada en el amor y la libertad, no en la imposición.