Gracia y libertad

Salvos por Gracia

La gracia de Dios no anula la responsabilidad humana; la hace posible. Antes de que el ser humano responda, Dios actúa primero llamando, iluminando y atrayendo.

“La gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres” (Tito 2:11)

Una gracia que no puede ser resistida deja de ser gracia y se convierte en imposición.

La Gracia Preveniente y el Amor Universal

La gracia preveniente es entendida como la manifestación inicial del amor de Dios que capacita a la humanidad caída para responder a la oferta de salvación. Esta gracia habilita la respuesta humana partiendo de la convicción de que el ser humano, tras la caída, está espiritualmente incapacitado para salvarse a sí mismo o acercarse a Dios por su propia voluntad, la gracia preveniente actúa primero.

Entendemos que esta gracia habilitante es un don que Dios otorga a todos los seres humanos, haciendo posible que cada persona pueda escuchar y responder al llamado del evangelio. Esta universalidad se alinea con textos bíblicos que expresan el deseo de Dios de que «todos los hombres sean salvos» (1 Timoteo 2:4), ofreciendo una oportunidad genuina de decisión.

Esta obra divina atrae a las personas con amor (Juan 12:32), pero no anula ni fuerza la voluntad humana. (Respeta la libertad) El amor verdadero, es aquel que confiere dignidad a la persona creada, requiere la posibilidad de una respuesta libre. La gracia que capacita pero no obliga se considera armoniosa con la justicia y el amor de Dios, quien invita pero no coacciona.